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Ante mi final...

lunes, 30 de marzo de 2009




Hace 2 años firmé mi sentencia...

Sabía a lo que me enfrentaba, sabía que me supondría la muerte, sabía que tarde o temprano mis ojos se apagarían, sabía que no volveria a ver tu luz, sabía que nuestra historia tendria un trágico final, pero aún así, lo hice. Deje volar a mis sueños, deje vivir a mi corazón, deje que tus manos me acariciaran, dejé que tus labios me besaran, deje a mi cuerpo fundirse en la inmensidad, y hoy, pago las conseqüencias. Lo hice, te quise, te amé, te quiero, te amo. Lo afirmo sin miedo. Mi vida...te quiero.
Pero no me arrepiento, al contrario, me siento fuerte, fuerte ante el final. Recuerdo tu sonrisa y me siento feliz. Se que ninguna muerte nos podrá separar, se que pensaré ti hasta el final. Fuerte, con la cabeza alta, avanzo hacia mi muerte. Te veo junto a mi en esas largas noches, iluminando mi oscuridad, feliz bajo tu inmensidad. Te siento, riendo con intensidad, y río, río hacia mi final.

No estés triste, luego nada nos podrá separar, nada es suficientemente fuerte para hacernos finar. No quiero verte llorar, se fuerte, fuerte y sin dudar. No me arrepiento de haberte amado, pues sin ti no había vida. No me arrepiento de haberte besado, pues jamás habia sentido por nadie tanto amor. No me arrepiento de haberte conocido, y aunque me halle avanzando hacia la oscuridad no extrañaré vida alguna, porque tu me has enseñado a ser feliz.

Cuando me halle con la ignorancia alrededor del cuello, cuando la hipocresia me haga caer, cuando los lazos de la incultura no me permitan respirar, jurame que no entristezerás, jurame que por siempre me querrás.

Cuando ya no pueda vivir, te seguiré amando. Ante mi final...no me arrepiento, te quiero.

Por ti...

lunes, 9 de marzo de 2009



La oscuridad se apoderó de mí…

Desperté, sumido una profunda oscuridad, y miré a mi alrededor…Nada. Mirara hacia donde mirara un imponente vacío se apoderaba de mí, de lo más profundo de mi ser. Una sensación de tristeza extrema invadía mi corazón y me congelaba el alma a cada paso que daba. Perdía la razón, mi mente huía de mí, mi calor se desprendía de mi cuerpo, y mis ojos vacíos buscaban tu luz. En aquel mundo, tan solo existía dolor....
Lloré, pensando tan solo en ti. En como poder huir de allí. Pero como escapar de un lugar muerto, un lugar vacío, un lugar oscuro...

Almas malditas se acercaban a mí. El frío, la locura, la muerte...me miraban, me sonreían, me juzgaban...Por que a mí!

Miré hacia arriba…pero nada. Miré en mí…nada. Las sombras se abalanzaban hacia mí. Luche contra ellas, pero no vencí. Caí muerto sin morir. Vida escapó de mí. Paso entre mis dedos, acariciándolos cual despedida, antes de ir hacia una luz que no vi.
Solo y sin mí. En el suelo y sin morir. Sin vida y aún vivir...caí.

Pero entonces, llegaste a mí, me abrazaste y sonreí. Luego…luz. Fuerte, clara, pura. Vida en mí. De nuevo sin morir. Sentí la pureza de tu interior y el calor de tu corazón. La fuerza de tu mirada iluminó mi rumbo, vivo otra vez, surcando mares por conocer, corriendo desiertos abastecido por tu querer.
Siempre por ti, hasta el día de mi fin. Te querré, una flor pura en un mundo muerto, ciego, cruel. Un pétalo, que como la lluvia cae en mí. Y tus labios…no sabes lo que tu nombre inspira en mí. Quiero vivir siempre junto a ti. Llamas blancas lucen en mí. Y la fuerza de nuestro amor que entre nosotros enlaza como enredadera entre los arboles, como el abrazo de un niño entorno un mundo por crear, vivirá por siempre junto a mí.
Vivo y en mí. Contigo y en ti. Junto a mi ser y mi luz, mi amor por ti, y mi fuerza de nuevo fuerte junto a mí.

Te quiero, viviré siempre en ti.